miércoles, 12 de enero de 2011

Un oasis en un desierto

Creo que la mayoría de las veces cuando nos encaprichamos de una persona, ni si quiera sabemos nada de ella, podría ser una sociópata perturbada o peor, podría ser una choni; nos enamoramos teniendo la sensación de ser un humanoide único e irrepetible, siendo un oasis en un desierto.

La gente se enamora del potencial de la otra persona, sin pensar, sólo viendo hasta donde puede llegar, aunque la otra persona acabe siendo un fracaso con hijos, coche utilitario e hipoteca a 50 años. Cuan importante es sentirse una deidad entre las hojas caidas que se mueven de un lado a otro con el viento, hasta que pierdes el sentimiento de magia y te das cuenta que lo de anoche solo era una hoja mas cayendo del árbol, un 50, un 15, un 23 en la lista de la compra y una canción del Salmón de Calamaro.

Somos restos de carne y ropa vieja en un comedor público, sobras para sobras, nadie es único ni nadie va primero, sólo importa no comerte a ti mismo y mantener el estómago lleno, después de ver que baso mi vida en mi ego y en los chococrisps que como a primera hora de la mañana, sólo queda el residuo de lo físico.

-He vuelto-


"...quedaba suficiente perfume como para esclavizar al mundo entero, si hubiera querido. Habría podido entrar en Versalles y poner al rey a sus pies.

Habría podido escribir una carta perfumada al papa y revelarse como el nuevo Mesías. Habría podido hacer todo esto y más, si lo hubiera deseado.
Poseía un poder más fuerte que el dinero, el terror o la muerte. El invencible poder de dominar el amor de la humanidad.
Sólo había una cosa que el perfume no podía hacer: No podía convertirle en una persona capaz de amar y ser amada como las demás"

5 comentarios:

Aedea dijo...
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Anónimo dijo...

Sólo una pequeña parte de nosotros es única e irrepetible. Cuesta que la encuentren, cuesta encontrarla en los demás, se esconde y sólo brilla para quién la sabe mirar.
La otra parte de nosotros puede que solo sea mediocridad, es decir, todos somos iguales: los chonis, los culturetas, los pijos, lo alternativos, los niños malos y los niños buenos...no somos tan diferentes.

ashenladyx3 dijo...

El encanto de lo desconocido. A falta de encontrar lo que quieres, descubrir que las cosas no son como imaginas o como te gustarían... te lo inventas, y la ilusión es más bonita que la realidad. El problema llega cuando conoces la realidad. No se puede tener todo, sería muy aburrido.

Ary dijo...

El problema está en idealizar, cuando intentas, en tu mente, convertir a alguien en algo que no es. Aun así todos somos diferentes, todos tenemos algo que nos hace especiales que nos diferencia del resto por alguna razón...todos somos únicos...ya sea por los chococrispis, por el odio al olor del chocolate o por un perfume que en nosotros se vuelve especial... A veces hay que escuchar al corazón y dejar de pensar con la cabeza...a veces lo números no valen absolutamente nada ;)

Óscar R. Cardeñosa dijo...

Buen texto. Pondría opinión, pero estoy bastante de acuerdo con lo que ha peusto Ary. Animo con el blog y siempre adelante.

Solo una cosa, la mediocridad es impuesta por nuestros propios saltos, y el cielo puede ser traspasado muchas veces.

Un saludo

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